El periodismo del siglo XXI se explora desde Huesca

Pocos días después de que el mundo entero celebrara el comienzo del siglo XXI y el nuevo milenio (es decir; en el año 2000, por más que sepamos que en verdad fue en 2001), se inauguraba una cita profesional cuando menos sorprendente, el Congreso de Periodismo Digital de Huesca.

Desde una pequeña ciudad de provincias se proponía una reunión especializada y de ámbito nacional para estudiar cómo estaban afectando al periodismo, a todo el periodismo, unas novedades tecnológicas que cada vez estaban más presentes en todos los ámbitos, pero que sobre todo no dejaban de evolucionar.

La iniciativa del periodista oscense Fernando García Mongay era pionera y como tal arriesgada; pero contó con el respaldo de las instituciones aragonesas y la Asociación de Periodistas de Aragón. Y enseguida demostró que era también una iniciativa necesaria; en pocos años, el congreso de Huesca se convirtió en un foro de referencia para debatir sobre la situación de una profesión, de un sector empresarial y de un poder social que parecen vivir en perpetua crisis y cambio.

Según su nombre, el Congreso de Huesca analiza la relación del periodismo y las TIC, pero la verdad es que desde su inicio, años antes de que todo en información fuera digital, este encuentro se ha dedicado a analizar todos los aspectos del periodismo, y para ello ha llevado año tras año a Huesca a los profesionales y estudiosos más destacados y las cuestiones más punteras y se ha convertido en la cita profesional más importante en toda España.

El congreso es el principal foro para formular y discutir las preguntas más importantes sobre el periodismo; desde luego, no puede ofrecer soluciones a los problemas y dudas que afligen al sector, pero en palabras de uno de sus asiduos, “sirve para ordenar las ideas que vas pensando a lo largo del año”. Y además Huesca destaca por combinar la atención a las últimas tendencias y a las cuestiones permanentes, a las últimas tecnologías y a los valores esenciales. El cartel de este año, un diseño de Fernando Rapa que combina la animación GIF y el trazo del lápiz, refleja la esencia de una reunión que lleva explorando el periodismo del siglo XXI desde que este mismo comenzó.

UN NUEVO MUNDO

Queda para la historia del Congreso que su primer ponente fue Juancho Dumall, subdirector de El Periódico de Cataluña, que habló, anticipándose a tantos participantes, sobre las ventajas y problemas de la tecnología digital. El nombre entonces era Congreso Nacional de Periodismo Digital; la fecha de celebración, enero; y desde luego eran más modestos los recursos y repercusión de la cita, pero no la ambición de explorar el futuro del periodismo, como se muestra en los temas e ideas tratados por los 43 conferenciantes.

Muchos de los datos destacados en esta primera edición impresionan porque son muestra de la velocidad y profundidad de los cambios vividos. Es el caso de Javier Herrera reivindicando una tarifa plana de acceso a internet; de Enrique Coperías entusiasmado porque en 1995 encontrara “casi mil documentos” buscando en Yahoo la palabra “cáncer”; o de José Carlos Arnal señalando que accedía a la red el 10,5% de la población mayor de 14 años (hoy lo hace el 75%). Y sobre todo, del periodista de RNE Próspero Morán asegurando “no todos somos ni vamos a ser periodistas digitales”.

Y sin embargo, el mismo Morán, entre otros, anunciaba también la llegada del ordenador en el teléfono móvil. Refleja este momento de cambio una frase de la clausura: “Una conclusión generalizada en todo el congreso es que hay muchas dudas sobre el futuro del periodismo digital”.

Pero en esta primera edición, ya se debatió el mercado digital y los medios locales, de tecnología, de experiencias pioneras y del papel de las universidades, con Ramón Salaverría defendiendo formar a los periodistas no en un “puro adiestramiento mecánico”, sino para “integrar el empleo de los recursos digitales como una parte connatural a la práctica periodística, sea cual sea su soporte final”.

PREMIO JOSÉ MANUEL PORQUET

En su segundo año, el congreso siguió debatiendo temas que siguen siendo de la máxima vigencia, con mesas redondas con títulos como “Periodismo en la red: entre el trabajo y la esclavitud digital”, “Pagar o no pagar” o “El periodista multimedia”. Son problemas e ideas que siguen debatiéndose, aunque son otros dos aspectos lo más destacable del segundo congreso.

Uno es la apertura a experiencias y ponentes de otros países, y especialmente de medios latinoamericanos, a los que Huesca ha estado especialmente atento; directivos de El Comercio de Lima, Clarín y Lancenet fueron los primeros en presentar sus experiencias. El otro aspecto fue la convocatoria de la I edición del premio de periodismo José Manuel Porquet, al mejor trabajo relacionado con internet y las nuevas tecnologías, y que se entrega dentro del congreso. Hay que destacar que este primer año el ganador fue Ignacio Escolar, luego visitante asiduo, con un artículo dedicado a un tema tan polémico como los derechos de autor e internet: “Por favor, ¡pirateen mis canciones!”.

La entrega del premio a Ignacio Escolar fue pues uno de los actos de la edición de 2002, la tercera, y el propio Escolar, junto con otros periodistas y abogados, participó en una de las mesas redondas más comentadas: “Derechos de autor, ¿de quién es el sudor de mi frente?”. Las conclusiones de este año destacaron “las dudas sobre la eficacia de la actual legislación sobre propiedad intelectual”.

Otras mesas redondas de este año trataron el futuro de la publicidad digital, el periodismo digital en otros soportes y la televisión y radio en internet, dibujando un panorama de los medios digitales que las citadas conclusiones definieron como de “euforia controlada”. Y años más tarde se convirtió en curiosidad la presencia de uno de los ponentes del año: Carles Puigdemont, hoy presidente de Cataluña y entonces director de Agencia Catalana de Noticias, explicó el modelo de organización y trabajo de la empresa.

UNA PRONTA MADUREZ

El IV Congreso Nacional de Periodismo Digital llegó puntualmente en enero de 2003, con mesas redondas sobre nuevos aspectos como los gabinetes de prensa, la información rosa o el uso de cámaras ocultas (con ponentes a favor y en contra de su uso). La clausura de esta edición destacaba: “una de las palabras que más se ha empleado en estas dos jornadas, que la característica que mejor define en este momento a los medios digitales es la inmadurez”; y sin embargo, este año la reunión de Huesca dio nuevas muestras de ganar en madurez y solvencia.

Se contó con destacados periodistas españoles y europeos y la presencia en la sesión inaugural del humorista Forges, que allí criticó el “refrito de contenidos” en internet y propuso la creación del premio Blasillo al ingenio en la red, lanzando así el segundo galardón del congreso. Se completaron las conferencias con un taller de fotografía digital. Y se celebró también el I Encuentro de Tecnología y Sistemas en Prensa, en el que participaron más de 50 directivos.

Pero ya tras el III Congreso, la organización había presentado un vídeo con entrevistas a quince participantes en el que varios entrevistados calificaban el encuentro de Huesca como “el único esfuerzo para llevar el debate a la profesión”.

Los talleres, el encuentro de directores, los premios y la presencia de destacados periodistas continuaron desde luego, en la V edición, en la que las sesiones siguieron tratando cuestiones como los modelos de pago, con la participación de Rosental Alves, o la calidad de los contenidos, y, por vez primera, aparecieron en los títulos de las ponencias dos temas, entonces novedosos y hoy cotidianos.

La mesa redonda “Weblogs. ¿Es posible el periodismo en la red sin periodistas?” analizó si estas páginas personales podían considerarse periodismo y podían amenazar a los medios tradicionales; era 2004 y hacía escasos meses que había nacido WordPress y que Blogger había sido comprado y lanzado por Google. Por otra parte, la ponencia “Periodismo para el teléfono móvil” constataba las “enormes posibilidades” de este instrumento, en un momento en el que su uso se limitaba a mensajes de texto enviados por los medios. Gumersindo Lafuente, entonces al frente de elmundo.es, señalaba que era un medio “que reaviva las reglas básicas del periodismo” por la brevedad y claridad que exigía.

Llegó 2005 y la sexta edición, que dejó la primera visita de uno de los grandes periodistas actuales, Jon Lee Anderson, que no solo habló de cómo elabora sus reportajes, sino que además el congreso le dedicó un libro que puede descargarse gratuitamente desde su web. Y lanzada a la edición, la organización presentó meses después otra publicación descargable, en la que con el título “P2P, de amigo a amigo”, 25 profesionales contaban en primera persona sus vivencias del VI Congreso, comentando tanto las conferencias como sus cada vez más afamados diálogos de pasillo y noche.

“La revolución de la fotografía digital” o “Dos redacciones, una cabecera compartida” fueron algunas de las sesiones de este año, en el que el congreso recibió un nuevo reconocimiento con la concesión del premio del Club Internacional de la Prensa a su director, Fernando García Mongay, por “su incansable lucha por el desarrollo de las nuevas tecnologías, en el marco del Congreso de Periodismo Digital”.

AÑOS DE PEQUEÑOS CAMBIOS

En 2006, el congreso de Huesca trasladó su fecha de celebración a marzo, donde se mantiene actualmente, y la lista de ponentes de esta VII edición bastaba para justificar este cambio. Pedro J. Ramírez inauguró las sesiones; Andy Young explicó el famoso y exigente proceso de verificación de datos en The New Yorker; Juan Pablo Meneses y Julio Villanueva Chang hablaron de periodismo narrativo en internet; Alex Grijelmo defendió “la aplicación de las reglas básicas del oficio también para la red”…

Quizá puede resaltarse la charla de dos ponentes veteranos, Ramón Salaverría y Rosental Alves, solo por su título: “Diez años de periodismo en internet”, un recordatorio de que la revolución había comenzado solo una década antes y de que a los tres años de su inicio, el congreso ya se esforzaba por estudiar el fenómeno. En esta ponencia, Salaverría presentó los datos del primer censo de cibermedios digitales en España (1.274; un 79% no nativo en la red) y Alves aseguró que “los medios de comunicación tradicionales deberán pasar de ser productos monomedia a convertirse en multimedia para poder sobrevivir a la revolución digital”.

También la edición de 2008 trajo un pequeño cambio y el congreso de Huesca perdió el “nacional” de su nombre oficial para quedarse en el más apropiado “Congreso de Periodismo Digital”, como muestra que se dedicara una de las mesas redondas a explicar el trabajo de los corresponsales en China o que la tertulia “Fotoperiodismo en la era de internet” reuniera a tres profesionales extranjeros; entre ellos Samantha Appleton, actual fotógrafa oficial de Michelle Obama.

De esta edición pueden señalarse varias anécdotas que muestran el cambiante panorama que estudia el congreso. El director de arte de Prisa, Antonio Pasagali, contó que en el diseño de la web comprobaron que los usuarios “no comprendían la palabra multimedia”; Arsenio Escolar presumió de que en 20 minutos contaban las noticias importantes en la web sin reservarlas para el papel; y una de las ponencias se dedicó al último fenómeno en internet, Second Life.

TRASLADO AL NUEVO PALACIO DE CONGRESOS

La IX edición demostró que el congreso de Huesca está abierto a todas las facetas de la comunicación digital y dedicó, primera vez, una de sus sesiones al tema del sexo en la red; bien rodeado de otras conferencias y mesas redondas sobre cuestiones clásicas como la estrategia en internet de las distintas cadenas de televisión o la presentación de nuevos medios.

Esta etapa de pequeños cambios se cerró en 2009, en la X edición, cuando la sede del congreso se trasladó del Centro Cultural Matadero, su lugar desde el primer año, al nuevo palacio de congresos de Huesca, que sin duda ayudó a que, por primera vez, se superaran los 400 asistentes.

La estrella del programa en este año fue el coloquio “Internet, política y periodismo”, entre Leire Pajín y Soraya Sáenz de Santamaría, con Ana Pastor como moderadora, y que fue el primer acto del congreso que se pudo seguir por streaming. Ambas coincidieron en la importancia de las nuevas tecnologías para la participación política con frases como esta de la entonces portavoz parlamentaria popular: “Nos quedaremos cortos si usamos Internet para vender sólo un mensaje político. Tiene que ser algo abierto, para construir con los ciudadanos y generar iniciativas”.

EN CONSTANTE EVOLUCIÓN

En el año 2010, ya con su nombre, fecha y sede actuales, el XI congreso abordó temas como la exploración de nuevas narrativas en internet, las posibilidades de la ilustración y la irrupción de los libros digitales como nuevo soporte para la prensa. Y las conclusiones del año incidieron en que tras la tecnología debe haber profesionales llamando a “hacer un periodismo cercano a la calle” y “gastar suela de zapato”.

Ya en 2011 destacaron dos grandes protagonistas de la información actual: las redes sociales y Twitter, que si habían aparecido en los debates de ediciones anteriores, subieron ahora a los títulos de las ponencias. Una mesa redonda se dedicó a “El papel de las redes sociales en la cobertura periodística” y otra reunió a varios políticos, entre ellos el desaparecido Pedro Zerolo, famosos por su actividad en la red de los 140 caracteres. Además, el congreso abrió sus cuentas en Facebook y Twitter.

Ese año también saltó a las ponencias WikiLeaks, famosa tras la filtración masiva conocida como Cablegate, y en Huesca su impacto se reflejó en dos ponencias distintas; una sobre la relación entre tecnología, transparencia y periodismo y la segunda incidiendo en la falta de confianza de las fuentes en el periodismo tradicional. Como resumió la clausura: “que alguien se fía más de Julian Assange y sus hackers que de The New York Times es un fracaso de la prensa. Las garantías de protección de las fuentes, que antes eran suficientes, han dejado de serlo debido a las nuevas características y necesidades que genera el mundo digital”.

Una de las líneas de fondo en el XIII Congreso de Periodismo Digital fue cómo los profesionales pueden vivir de su trabajo; una preocupación vieja y repetida, pero que en 2012 asomó repetidas veces en charlas dedicadas al valor de la marca personal, la presentación de distintas iniciativas personales o la ponencia titulada “Periodistas, de asalariados a miniempresarios”. Un buen resumen del panorama presentado lo dio Ander Izaguirre señalando: “Todos tenemos la sensación de que hay que buscar alternativas. Es un proceso de ensayo y error porque nadie sabe cuál es la clave”.

También este año, una de las sesiones se dedicó a presentar las posibilidades del llamado periodismo de datos; es decir, aprovechar las posibilidades de la tecnología para analizar y relacionar grandes volúmenes de datos y “localizar historias que están enterradas en el fárrago de los informes oficiales”.

Si una década antes los ponentes esperaban que la red tuviera capacidad para transmitir vídeo y en 2009 se afrontó como un reto retransmitir el debate entre Pajín y Sáenz de Santamaría, el XIV congreso (2013) ya pudo ser seguido íntegramente on line.

Se multiplicó así la difusión de un programa en el que, junto a debates clásicos, se destacó en especial la importancia de un periodismo comprometido, o, en las palabras del resumen de conclusiones, “la necesidad de apostar por la reflexión y por un periodismo incómodo, que se dirige a los lectores y no solo a los poderes fácticos” y de “redefinir la profesión para elaborar información de calidad, contexto y profundidad”.

HOY Y MAÑANA

Llegando ya 2014, que es casi ayer mismo, se puede concluir tanto que el panorama que analiza el congreso es igual o completamente distinto con respecto a sus inicios. En esta XV edición se repitió uno de los debates del segundo año, si el público debe pagar o no por acceder a la información… pero los casos presentados mostraron cómo ha evolucionado la relación entre medios y lectores.

Se siguió hablando de financiación y de crisis, pero se presentó una decena de nuevos medios (Huesca es escaparate obligado para presentar propuestas innovadoras) que prueban la aseveración, repetida año tras año, de que en medio de las crisis se hace muy buen periodismo. Y ese año dejó también un incuestionable consejo de Manuel Moreno hablando sobre cómo sacar el máximo partido a las redes sociales: “La principal arma para usar las redes es el sentido común”.

La edición de 2015 tuvo una especial atención al vídeo, sumando a sus ponencias un taller sobre streaming de tanto éxito que hubo que repetirlo. También se dedicaron distintas intervenciones a discutir el peso de los poderes políticos y financieros en la agenda informativa, justo cuando el Senado aprobaba la “ley mordaza”, en Huesca se volvió a llamar a hacer periodismo. Por ejemplo, en la intervención inaugural de Arsenio Escolar, recordando mandamientos como no publicarás las notas de prensa del poderoso ni aceptarás sus regalos, no tolerarás ruedas de prensa sin preguntas, no serás complaciente…

Del XVII congreso destacó, citando las conclusiones, “el talento y el buen humor de Emilio García Ruíz, del Washington Post, para contarnos en qué se ha equivocado. Para señalar con el dedo al elefante y decir: el 80% de los lectores no visitan tu sitio. El 70% entran por el móvil. Tienes que contratar ingenieros. Tienes que hacer vídeos de 360 grados. Publicar en snapchat. Da igual si no lo entendendemos”. El responsable de la edición digital de The Washington Post (hijo de españoles) participó en las sesiones abiertas, en el IX Workshop de Responsables de Medios Digitales y fue el ponente más buscado por los medios explicando las claves de la estrategia del diario para ganar cada vez más lectores en la red. Una filosofía que resumió como “sistema del embudo”: llevar todo el contenido “donde está la gente y en la forma que quiere” para crecer y conseguir aumentar el pequeño porcentaje de usuarios que proporciona ingresos.

Entre este y otros temas (periodismo de investigación, transparencia en los medios…) pasó desapercibida para la gran mayoría una novedad: que el impulsor y director del Congreso de Huesca durante 16 años, Fernando García Mongay, dejó paso a una comisión de la que también forman parte otros veteranos profesionales del periodismo y de las reuniones oscenses; una última prueba del asentamiento y vocación de futuro de la cita.

Para el ya inminente congreso de la mayoría de edad se han anunciado novedades como clases magistrales; temas como la situación de los medios de comunicación en España en comparación con otros países o el futuro de la publicidad; nombres como el reportero del Washington Post, Ed O’Keefe, que ha seguido a Donald Trump desde el inicio de su campaña electoral.

Cumpliendo ya su mayoría de edad, el espíritu del Congreso de Periodismo Digital de Huesca es el mismo con el que nació: pensar los problemas y retos del periodismo para ayudar a encontrar soluciones, apostando por un punto de partida que formuló ya Juancho Dumall en la ya lejana inauguración del primer encuentro: “A pesar de los medios técnicos, siempre será necesario el periodista”.

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