Libro del periodismo postindustrial

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Periodismo postindustrial: adaptación al presente

C.W. Anderson, Emily Bell y Clay Shirky

Editado por eCícero® para la Asociación de Periodistas de Aragón y el Congreso de Periodismo Digital con motivo de la decimocuarta edición celebrada en Huesca, España, los días 14 y 15 de marzo de 2013.

Prólogo y traducción de José Cervera

Periodismo postindustrial, de C.W. Anderson, Emily Bell y Clay Shirky , está licenciado bajo Creative Commons Reconocimiento – CompartirIgual (by-sa) 3.0. Este informe fue publicado originalmente en inglés por Tow Center For Digital Journalism / Columbia Journalism School.

El diseño de la portada y la maquetación ha sido realizada por teloMeneses (Víctor Meneses y Beatriz Melús)

La composición digital ha sido realizada por Pablo Barrio

Este ensayo es parte encuesta y parte manifiesto y se ocupa de la práctica del periodismo y las prácticas de los periodistas en los Estados Unidos. Sin embargo no trata sobre “el futuro de la industria de las noticias”, en parte porque en buena parte ese futuro ya está aquí y en parte porque ya no existe nada que se pueda considerar como una industria de las noticias.

En tiempos existió, unida por las cosas que normalmente mantienen unida a una industria: métodos similares dentro de un grupo relativamente pequeño y coherente de empresas y la imposibilidad de que cualquiera fuera de ese grupo pueda producir un producto competitivo. Esas condiciones ya no son válidas.

Si se quisiera resumir la última década del ecosistema de las noticias en una sola frase podría ser la siguiente: de repente todo el mundo tiene mucha más libertad. Los creadores de noticias, los anunciantes, los nuevos medios y, sobre todo, la gente que antes conocíamos como ‘audiencia’ han recibido una nueva libertad para comunicarse, a pequeña y a gran escala, sin las viejas restricciones de los modelos de emisión y edición. En los últimos 15 años se ha producido una explosión de nuevas herramientas y técnicas y, lo que es más importante, de nuevos supuestos y expectativas; estos cambios han acabado con las viejas certezas.

No hay forma de apreciar coherencia ninguna entre organizaciones tan distintas como el Texas Tribune, SCOTUSblog y el FrontPorch Forum o entre plataformas tan variadas como Facebook, YouTube y Storify. Es imposible contemplar experimentos en periodismo sin ánimo de lucro como el trabajo de Andy Carvin en NPR durante la primavera árabe y llegar a la conclusión de que seguro que el periodismo seguirá en manos de empresas comerciales. Y no hay manera de que el análisis de los experimentos en periodismo financiado a través de Kickstarter, o la cobertura de movimientos de protesta a través del teléfono móvil, pueda convencernos de que la publicación de información está sólo al alcance de profesionales e instituciones.

Muchos de los cambios que durante la última década se consideraban parte del futuro paisaje del periodismo ya han tenido lugar; gran parte del futuro imaginado del periodismo es actualidad presente. (Como William Gibson señaló hace mucho tiempo: “El futuro ya está aquí. Solo que está repartido de modo desigual”). Nuestro objetivo es escribir sobre lo que ya ha sucedido y lo que sucede hoy, y sobre lo que podemos aprender de todo ello, más que extrapolar mucho.

Adaptación al presente

Ya ha descendido la calidad de las noticias en los Estados Unidos a consecuencia de los cambios que se han producido en el ecosistema de las noticias. Ante las pruebas actuales estamos convencidos de que el periodismo en este país va a empeorar antes de mejorar; y en algunos lugares (sobre todo ciudades medianas y pequeñas sin diario propio) empeorará mucho. Nuestra esperanza es poner límites al alcance, la profundidad y la duración de ese deterioro indicando formas de crear periodismo útil usando herramientas, técnicas y supuestos que ni siquiera eran posibles hace 10 años.

También destacamos de qué manera estas nuevas posibilidades para el periodismo exigen nuevas formas de organización. Los medios tradicionales tienden a conservar los métodos de trabajo y las jerarquías incluso cuando los antiguos modelos de negocio se derrumban, e incluso cuando las nuevas oportunidades no encajan en esos viejos patrones. En numerosas entrevistas con miembros de la prensa tradicional orientados a lo digital surgió el problema de cómo sus esfuerzos se vieron frustrados por ‘el Sistema’. La adaptación a un mundo donde la gente antes conocida como audiencia no son lectores y espectadores sino usuarios y editores significará cambiar no sólo las tácticas, sino también la autoconcepción. Para adaptarse a los cambios del ecosistema no va a ser suficiente añadir algunas técnicas nuevas; para aprovechar el acceso a individuos, colectivos y máquinas habrá que cambiar también la estructura de la organización. (Sabemos que muchas organizaciones existentes van a considerar anatema estas recomendaciones).

Este ensayo está dirigido a múltiples audiencias; a las organizaciones de noticias tradicionales interesadas en adaptarse, a los nuevos participantes (ya sean periodistas, nuevas empresas de comunicación o bien organizaciones que antes eran parte del ecosistema periodístico), y también a aquellos organismos y entidades que influyen en el ecosistema de las noticias, en particular gobiernos y escuelas de periodismo pero también empresas y organizaciones sin ánimo de lucro.