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Conclusiones del XVI Congreso de Periodismo Digital de Huesca Conclusiones del XVI Congreso de Periodismo Digital de Huesca
16/3/2015

Por el periodista Darío Pescador

Huesca, 12 y 13 de marzo de 2015

Ayer fue un día triste. Ayer nos dejó un periodista, que luego se metió a escritor, llamado Terry Pratchett. Sir Terry escribió un libro llamado "La verdad" (no se rían) en el que contaba que hay dos tipos de personas: las que ven el vaso medio lleno y los que lo ven medio vacío, pero que el mundo pertenece a los que miran el vaso y se preguntan ¿Qué ocurre con este vaso? ¿Perdone? ¿Perdone, oiga? ¿Este es mi vaso? No lo creo. Mi vaso estaba lleno, y era más grande. ¿Quién se ha bebido mi cerveza?

Terry Pratchett describe así a un periodista haciendo su trabajo, que es meter el dedo en el ojo a alguien. Un trabajo cuyos mandamientos nos recordó Arsenio Escolar: no publicarás las notas de prensa del poderoso ni aceptarás sus regalos, no tolerarás ruedas de prensa sin preguntas, no serás complaciente.

Viene al pelo, en la misma semana en la que en el senado español se ha aprobado la bien llamada ley mordaza, que proporciona al estado aún más medios para efectivamente impedir el trabajo del informador. Cuando varios directores de medios constatan con resignación que la agenda informativa la marca el poder.

Este Congreso ha contado la participación y excelentes periodistas latinoamericanos, que nos han mostrado sin anestesia lo que hay al final de ese camino. Medios que son solo órganos de propaganda de las grandes empresas y los políticos que les sirven. Periodistas asesinados por orden de personas que ocupan cargos públicos solo por informar. Aquí ser periodista es difícil. Allí, es heroico.

La crisis nos ha dejado en un mundo más oscuro donde, como recordaba Enric González, el periodista hace una pregunta, el político responde con una flagrante mentira, y esa mentira es publicada inmediatamente en un titular. Sin consecuencias. ¿Qué hacer cuando la sociedad ya no reacciona ante la infamia?

En esta fiesta de los periodistas hemos visto muy claro el peligro, pero también la solución: Ante la duda, haz periodismo.

En la misma tierra que los grandes medios han removido al cavar su propia fosa, están brotando proyectos con una sola premisa: informar por todos los medios posibles, y más que nunca, eso es tanto como decir informar por Internet.

Hemos visto que las historias virales de hoy son simplemente buenas historias diseñadas para que me alcancen a mí, al lector, en mi teléfono móvil mientras estoy sentado en el tren. Hemos visto vídeos del New York Times capaces de emocionar que cuentan la historia mejor que cien diarios. Hemos visto QZ.com, un medio global, librarse de la esclavitud del clic publicando solo las noticias que son a la vez interesantes e importantes, e invitando a sus anunciantes a hacer lo mismo.

Hemos visto a varios periodistas, armados con su nombre y apellido y una cuenta de Twitter, que consiguen librarse del yugo de la financiación convirtiendo a los periodistas y a los lectores en los socios de su empresa. Estos mismos lectores a los que ya podemos llamar sin miedo usuarios, porque leer es solo una pequeña parte de lo que hacen.

Nada de esto es fácil. Todo esto es posible. El talento es la única variable de la ecuación no se puede comprar. Por eso duele ver a los periodistas españoles exiliados en otros países donde sí les permiten hacer grandes cosas, o a las mujeres que todavía son ninguneadas en el marasmo de corbatas de la redacción.

Si la televisión pública de calidad es un sueño imposible, porque el director de informativos no puede decir no cuando recibe una llamada, toca hacer de la necesidad virtud. Toca hacer periodismo, porque lo peor no es morir, sino que no se acuerden de nosotros. Esta es nuestra responsabilidad.

El Congreso de Periodismo Digital de Huesca, que se ha celebrado los días 12 y 13 de marzo, está organizado por la Asociación de Periodistas de Aragón y el Ayuntamiento de Huesca, y cuenta con el patrocinio del Gobierno de Aragón, Ibercaja, la Diputación Provincial de Huesca, Telefónica y la colaboración de Oxfam Intermón.