Conclusiones del XXVI Congreso de Periodismo de Huesca, por Darío Pescador

Yo me acuerdo de un congreso donde con sesos y besos, 

palabras y otros excesos 

fuimos curtiendo el pellejo entre periodistas viejos 

entre periodistas buenos, que los hubo y sigue habiendo, 

aunque algunos no lo crean, aquí están p’a que los vean 

y p’hacernos entender que saber y no saber son cosas tan diferentes como la gente decente y los que viven mintiendo.

Qué extraños animales somos los seres humanos. Nos emocionamos con las palabras de otros seres humanos excepcionales, como Martín Caparrós, quien ha recibido el XXIV premio de periodismo José Manuel Porquet. Pero la música y la voz que dan vida a su tango la puso una máquina. Algo que nos asombra y nos confunde, hasta que recordamos que esa máquina aprendió a cantar y a juntar notas de otros seres humanos excepcionales. Y entonces tenemos que asombrarnos de nuevo pensando ¿no es así como hemos aprendido todos todo?

Ejerciendo de friki desde muy temprana edad, la ciencia ficción me enseñó que el futuro podía ir muy bien o muy mal, pero nunca podía haberme imaginado esto. «Ojalá vivas tiempos interesantes», dice la antigua maldición, y todo indica que el ojo tuerto de la máquina pensante nos ha echado mal fario.

«Vivimos un momento inédito, la connivencia del hombre más poderoso del mundo y el hombre más rico del mundo para suprimir el periodismo», ha dicho Ricardo Gutiérrez de la Federación Europea de Periodistas. No es una coincidencia que suprimiendo el periodismo se suprima, al mismo tiempo, la democracia.

En un país donde la DANA mató a 227 personas, los periodistas tuvieron un doble trabajo: informar sobre las víctimas y desmentir los bulos que se propagaban como un incendio por las redes sociales. «Una campaña de desinformación para desprestigiar a los medios y a las instituciones», como la ha definido Blanca Bayo de Verifica RTVE. 

La mentira y la manipulación son una parte inevitable del ser humano. «Somos suelo fértil para la desinformación», ha dicho Sergio Fernández de la Agencia EFE. Queremos creer lo que ya creemos que sabemos, y los algoritmos ofrecen un altavoz y un alcance sin precedentes, porque multiplican y amplifican aquello que más nos mueve: la indignación, el miedo, el acoso. 

Pero como si fuera el reverso oscuro del tango de Caparrós, detrás del algoritmo está la decisión de alguien, algo que nos ha recordado Carmela Ríos de El País. Una decisión que sirve para influir y para ganar dinero.

Manipular es más fácil en medio de la confusión, y la confusión es permanente en medio de una avalancha tal de información que nuestro cerebro no es capaz de asimilar. Por eso toma atajos y por ello el periodismo de clickbait, entretenimiento y negocio triunfa, un método que nos demostró en directo y con humor Carles Tamayo. 

Hace 26 años pensábamos que el acceso ilimitado a la información de Internet era un banquete, pero resulta que nos hemos empachado. Por eso los periodistas que cubren conflictos internacionales hablan de pequeñas historias humanas. Por eso nos gustan los podcasts y que nos cuenten historias de true crime al oído. Por eso, el nuevo periodismo independiente de Whatif hace algo inconcebible: habla antes con los lectores para descubrir lo que les interesa. 

También por eso los nuevos proyectos de medios como El País o la Sexta dan solo ocho o seis noticias seleccionadas, con un principio y un fin, como un periódico de papel. Enhorabuena, hemos completado el círculo.

Si el periodismo es una atalaya sobre la condición humana, el congreso de Huesca es un punto de observación aún más elevado, que mira a quienes miran al mundo. Qué privilegio estar aquí.

Huesca, nos enseñaste tanto, en todos estos años de charlas y charlitas

Huesca, fogón de sibaritas de la palabra escrita, de la palabra dicha. 

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